domingo, 18 de abril de 2010

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Las manos ya se marchitaron, envejecieron, duelen con dolores de viejos, como si se volvieran viejas desde dentro. No conocen de ritmo, pero saben que son el eco de lo que al resto del cuerpo le paso… y su alma no se quedo atrás, se le cortaron las alas, su corazón palpita feo y por cualquiera, su cerebro se hizo escaso, sus ansias de sentir frenesí son como un volcán en erupción, con lava que se parece a la nada…


Encerrado contempla lo que pasa, encerrado al medio de la gran libertad el tiempo lo hace verlo en desespero, porque el idiota se esmera en seguir siéndolo, pero se lo dice, lo trata de ayudar, quiere salvarlo, pero es en frente de un espejo cuando se da cuenta que es tarea perdida y de idiotas… no hay esperanza en esta mierda se dice.


¿Pero que es lo que quiere?... ya ni sabe a quien preguntarlo… ni a dios, ni al destino, ni a los niños, si a su madre, ni a su oficio ni a su amigo, ni a su perro ni a él mismo… sucede algo extraño cuando se lo pregunta a el mismo; mientras no se mira se ve dentro de el, y le parece absurdo hablarse porque ya sabe lo que va a decirse, pero cuando esta en frente de algo que lo difumina y lo hace salir de a medias de el, como ya no sabe bien donde esta, no cree que alguien le pueda dar una respuesta, ni siquiera él… pobre tarado, sabe que quiere algo, pero no… es como si supiera que quiere estar sentado pero no conoce las sillas.


Y donde esta, todo huele a porquerías, cómo está al centro no se mueve, y como cree que piensa sueña con encontrarlo… ¿estoy perdido verdad?

lunes, 5 de abril de 2010

quiero ser un árbol

Me siento absurdo, deseando lo que ni quiero ni necesito, como si la idea de querer fuera un parasito indeseado que a cada respiro y mujer hace eco de lo que ya no quiero ni sentir ni tener…


Es el momento para estar solo, solo. Dejar de depender y dejar de estar, influenciarme de ideas serias donde no me vuelva un pluma unida a otra que deambula feliz y estúpida… uno estando por los cielos no necesita el apoyo de nadie… uno sin ser dueño de nadie es mas dueño de si mismo, y a tu merced se dispone la realidad que por eso no la quiero perder en sentimientos ni en ninguna estupidez ideal… pero eso… cuesta, sacarme ese anhelo del pecho es como que un propio árbol se saque sus frutas… y para que no crezcan, tendré que secarme, secarme y ahogarme, abandonarme, no respirar cuando me emocione, no torcer el cuello cuando escuche tu voz, no ser

sirviente de un favor…


Quiero ser un árbol, que este ubicado donde a nadie le gusten las frutas…

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